Pedro de la Gasca

La llegada de Gasca a las Indias se da en una coyuntura muy particular. La gran rebelión de encomenderos que surge en contra de las Leyes Nuevas de 1542 significa un cisma que redefine a la sociedad española de la época. Por un lado, el frente de los antiguos conquistadores y encomenderos que busca perpetuar un sistema medieval señorial en las colonias, modelo representado por Gonzalo Pizarro; y por el otro, la autoridad imperial con un cariz nuevo y moderno que prioriza por sobre todo la solidez del poder monárquico. En este contexto, Pedro de la Gasca personifica no solo la autoridad monárquica, sino también el nuevo perfil que impulsa la monarquía española. Se trata de una figura completa, entendida en todos los ámbitos modernos como son la política, la milicia y la religión, pero sobre todo, inexorablemente leal a la corona y al Estado. Estas determinaciones se ven reflejadas en testimonios como el siguiente de Cieza de León: “E syn esto que dixo el capitán Albarado a los que estaban en Panamá, escrivió cartas a las çiudades de los Reyes, Truxillo e las Chachapoyas, e no de otra manera; lo qual toco para que se entienda a la fidelidad que este capitán tubo syenpre para serbiçio del Rey, y aun delante del presydente Gasca vide que sobre ello se hizo provança vastante, e pareçió ser verdad. Y como oviese escrito estas cartas envarcó en el mar Oçéano”

Andaguaylas

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20 Y esto experimenté yo, porque anduve un año menos veinte días por ellas y ningún mes hubo que no tuviese yo nieve, excepto hebrero, que por estar en el valle de Andaguaylas, que es baxo, no la tuve; pero en el dicho mes de hebrero los corredores y personas que envié a traer mantenimientos y anduvieron fuera del dicho valle pasaron grandes nieves y fríos.

Andes

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26 Y todas las otras partes donde no hay regadío de río o de fuentes, son muy secas y sin planta ni río alguno. Y siendo esto así, hay las cordilleras que dicen de los Andes (que es en [e]spañol, de los montes), que son mucho número de leguas y de ellas responde mucha parte en paralelos y climas a toda esta otra parte de los llanos, donde no llueve y adonde no hay hoja, fuera de lo regadío [...]
27 La razón parece, en lo de los llanos, de la continua calor ya dicha; y en lo de los Andes, por ser como es aquella cordillera de valles de tierra no tan baxa como la de los llanos y no tan altas como la de las sierras, sino puestas en la proporción y sitio que ni les falta el calor necesario para regalar el aire y convertirlo en agua, ni la humedad necesaria para materia de vapores acuosos, especialmente que la vicindad de la Sierra ayuda para esto y la muchedumbre de los árboles y hojas y yerbas que en las dichas cordilleras continuamente hay, parece que están siempre humeando nieblas del agua.

Arequipa

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]
15 Porque hay más de setecientas leguas Norte-Sur donde nunca hace frío, que es lo de la costa: desde el principio, hacia la parte de la Buenaventura, hasta más arriba de Arequipa, Y hay más de mil leguas por la tierra adentro asimismo Norte-Sur, donde hay más nieve perpetua que en toda Europa [...]

Bahama

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47 […] las aguas de la mar corren de los polos hacia la equinoccial por la mucha generación que debaxo de los polos se causa de agua, pero la corriente de aguas del polo Antártico es muy mayor que no la del polo Artico, porque se experimenta que las aguas que vienen de hacia el polo Antártico corren por la costa del Brasil y de la que dicen de Veneçuela y Cabo de Vela y Santa Marta, Cartagena y Nombre de Dios, Honduras y costa de la Florida y hasta desembocarla a canal de Bahama, que es no sólo pasar hasta la equinoccial, pero aun pasar más de cuatro grados del Trópico del Cancro, porque la boca está casi en XXVIII grados de esta parte de la equinoccial hacia el Norte y, así, parece que tiene muy mayor fuerça y son muy mayores las corrientes que vienen del polo Antártico que no las del Artico.

Biobio

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7 Y ansimismo cae en lo que Su Magestad en la dicha provisión llama Perú, la provincia que dicen de Chile, que al presente gobierna, descubre y pacifica en nombre de Su Magestad y por provisión que para ello yo le di, por virtud del poder que de Su Magestad tuve para dar gobernaciones y conquistas, el gobernador y capitán Pedro de Valdivia, donde cuando salí del Perú dexé pobladas de cristianos tres ciudades que son La Serena (en nombre de indios, Chimbo), y Santiago (en nombre de indios, Chilo) y otra ciudad en la provincia que dicen de Biobio.

Brasil

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47 […] las aguas de la mar corren de los polos hacia la equinoccial por la mucha generación que debaxo de los polos se causa de agua, pero la corriente de aguas del polo Antártico es muy mayor que no la del polo Artico, porque se experimenta que las aguas que vienen de hacia el polo Antártico corren por la costa del Brasil y de la que dicen de Veneçuela y Cabo de Vela y Santa Marta, Cartagena y Nombre de Dios, Honduras y costa de la Florida y hasta desembocarla a canal de Bahama, que es no sólo pasar hasta la equinoccial, pero aun pasar más de cuatro grados del Trópico del Cancro, porque la boca está casi en XXVIII grados de esta parte de la equinoccial hacia el Norte y, así, parece que tiene muy mayor fuerça y son muy mayores las corrientes que vienen del polo Antártico que no las del Artico.

Chachapoyas

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]

Charcas

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7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]
51-52 Y allende de estas cosas ya dichas que hacen fuerte la tierra del Perú, hay otras dos que la hacen inexpugnable contra la voluntad de los [e]spañoles que en ella hay: la una es que, llegada cualquier gente a la costa, como por la larga navegación no pueda llevar qué coma, si no se lo quieren dar los que están en la tierra morirán de hambre; y, así, cuando yo llegué al puerto de Túmbez, con estar ya toda la comarca de aquel pueblo hasta Lima, que son ciento y noventa legus, prevenidos con los primeros navíos que envié y con los despachos que yo desde Puerto Viejo a todas partes envié para responder a la voz del del [sic] rey y juntarse conmigo y proveerme de mantenimientos y no se lo poder impedir Gonçalo Piçarro, porque era alejado hacia las Charcas, y deseando todos proveerme, estuvimos diez o doce días sin comer sino sólo del maíz que yo había recogido de Puerto Viejo y de la isla de la Puná y de algunos porqueçuelos de los montes de aquella tierra y de pescado que con un chinchorro que hice llevar en el armada se pescaba.

Chicha

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37 Y de él hacían chicha, que es cierta manera de vino que los indios hacen de maíz, que beben mucho y se embeodan con él para sacrificar al sol, echándolo en guacas que ellos llamaban, que eran unos edificios cuadrados, sin cobertura ninguna y en medio unos sumideros llenos de piedras menudas, adonde echaban la chicha y todo lo demás que sacrificaban, las cuales guacas siempre hacían en lo alto de los cerros.

Chile

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7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]
7 Y ansimismo cae en lo que Su Magestad en la dicha provisión llama Perú, la provincia que dicen de Chile, que al presente gobierna, descubre y pacifica en nombre de Su Magestad y por provisión que para ello yo le di, por virtud del poder que de Su Magestad tuve para dar gobernaciones y conquistas, el gobernador y capitán Pedro de Valdivia, donde cuando salí del Perú dexé pobladas de cristianos tres ciudades que son La Serena (en nombre de indios, Chimbo), y Santiago (en nombre de indios, Chilo) y otra ciudad en la provincia que dicen de Biobio.
16 Y así, cuando el adelantado Don Diego de Almagro fue a la provincia de Chile y atravesó estas cordilleras, se le murieron en ellas gran número de indios, negros, caballos y cantidad de españoles y algunos de los que escaparon salieron de las dichas cordilleras habiendo perdido los dedos de los pies y una parte de la gente del dicho adelantado que iba tras él y pasó las dichas cordilleras seis meses después hallaron tan fresca la carne de los caballos que se habían muerto al dicho Don Diego de Almagro como si no hubiera más de ocho días que habían muerto y así se socorrieron de ella y la comieron y hallaban los hombres muertos y [h]elados junto al caballo que se les había quedado la rienda el la mano y arrebujados con sus capas.
46 Y digo que, asimismo, está fortificada de agua, porque siempre continuamente las corrientes que salen del polo Antártico corren continuamente desde el estrecho de Magallanes por toda la costa de Chile y Perú y de la Buena Ventura, Tierra Firme, Guatimala y la Nueva [E]spaña hasta volver a las islas Molucos; y así, la navegación del Perú a Tierra Firme y a la Nueva [E]spaña y a las dichas islas es fácil y la otra, que es al contrario que ir contra la corriente, es tan dificultosa, que con gran dificultad y en mucho tiempo se va comúnmente; desde Tierra Firme al Perú y desde las islas Molucos a la Nueva [E]spaña nunca se han podido volver hasta ahora, año de 1533 [...]
57 Y también no dexé de tener consideración en la población de Chile, que estando aquella tierra poblada y alindando con el Perú, podría ser de ayuda para semejante allanamiento; y, así, por estas cosas, aunque como he dicho todavía quedaba muy fuerte y casi con exército ina[c]cesible la tierra del Perú, pero todavía no parece quedar tanto como lo era antes.
7 Y ansimismo cae en lo que Su Magestad en la dicha provisión llama Perú, la provincia que dicen de Chile, que al presente gobierna, descubre y pacifica en nombre de Su Magestad y por provisión que para ello yo le di, por virtud del poder que de Su Magestad tuve para dar gobernaciones y conquistas, el gobernador y capitán Pedro de Valdivia, donde cuando salí del Perú dexé pobladas de cristianos tres ciudades que son La Serena (en nombre de indios, Chimbo), y Santiago (en nombre de indios, Chilo [sic: Chile]) y otra ciudad en la provincia que dicen de Biobio.

Chimbo

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7 Y ansimismo cae en lo que Su Magestad en la dicha provisión llama Perú, la provincia que dicen de Chile, que al presente gobierna, descubre y pacifica en nombre de Su Magestad y por provisión que para ello yo le di, por virtud del poder que de Su Magestad tuve para dar gobernaciones y conquistas, el gobernador y capitán Pedro de Valdivia, donde cuando salí del Perú dexé pobladas de cristianos tres ciudades que son La Serena (en nombre de indios, Chimbo), y Santiago (en nombre de indios, Chilo) y otra ciudad en la provincia que dicen de Biobio.

Chunchos

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7 Y ansimismo dexé comisión al capitán Francisco Hernández para que poblase otros dos en la provincia que dicen de los Chunchos, que cae dentro del mismo distrito, a las espaldas del término de Nuestra Señora de la Paz, más hacia lo que dicen del Río de la Plata; lo cual todo cae en el dicho distrito de la audiencia de los Reyes.

Collao

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33 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.

Çumaco

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7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]

Cuzco

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]
19 Y así en los dichos meses hace claros días ordinariamente en la Sierra y de noche, grandes yelos, al menos donde no se hacen valles baxos; y en las cordilleras altas donde las X horas del día adelante ordinariamente se cubre de niebla y, así, en la Sierra en aquel tiempo nunca llueve, sino yela y nieva algunos días aun en las faldas, porque en el Cuzco en mayo y junio nos nevó mucho; y en julio, viniendo a hacer el repartimiento de Guaynarima, había en el camino nieve, con que los españoles que venían en mi compañía se daban de pelladas; y en agosto y en septiembre, por el camino que desde Guaynarima por la Sierra hice para venir a la ciudad de Lima, pasamos por muchas partes nieve, con venir harto apartados de las cordilleras.
20 Y así en este tiempo que el sol anda en la parte del Norte, no sólo [interl.:no] se derrite la nieve de las cordilleras, por ser tiempo de yelos, pero aun en lo alto de ellas debe de haber pocos días que no caiga nieve de nuevo, porque como estén en la media región del aire, las cordilleras y aun las faldas y parte de toda la Sierra del Cuzco por poco que el sol se aparte de aquella tierra tan alta, se causa en ella gran frío.
34 Y entre otras casas que por aquella tierra había de aquellas mujeres, era la principal una que había en el Cuzco que llamaban la casa del sol cuya claustra estaba entapiçada o cubiertas las paredes de paños de plata tan fina, que yo vi alguna de ella y quilatada, era de dos mil y cuatrocientos maravedís por marco.
36 Esta casa de sillería, muy juntas las piedras y sin betún alguno en medio de ellas, como al presente se ve en el Monasterio de la Orden de Santo Domingo que en la dicha casa del sol del Cuzco está.

Guaçama

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55 […] Y las armas, como siempre con sus guerras las han tratado, tienen muchas y muy bien adereçadas; y la pólvora, de la mejor del mundo, porque salitre hay mucho y muy bueno; y asimismo piedra açufre y sauces para carbón y aun otra madera que llaman guaçama, que es muy mejor, que es la madera con que los indios, ludiendo un palo con otro, encienden fuego; y los caballos los tienen muy buenos y hechos al trabajo.

Guacas

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37 Y de él hacían chicha, que es cierta manera de vino que los indios hacen de maíz, que beben mucho y se embeodan con él para sacrificar al sol, echándolo en guacas que ellos llamaban, que eran unos edificios cuadrados, sin cobertura ninguna y en medio unos sumideros llenos de piedras menudas, adonde echaban la chicha y todo lo demás que sacrificaban, las cuales guacas siempre hacían en lo alto de los cerros.

Guamanga

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]

Guánuco

Texto pag No Cita
6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]

Guatimala

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46 Y digo que, asimismo, está fortificada de agua, porque siempre continuamente las corrientes que salen del polo Antártico corren continuamente desde el estrecho de Magallanes por toda la costa de Chile y Perú y de la Buena Ventura, Tierra Firme, Guatimala y la Nueva [E]spaña hasta volver a las islas Molucos; y así, la navegación del Perú a Tierra Firme y a la Nueva [E]spaña y a las dichas islas es fácil y la otra, que es al contrario que ir contra la corriente, es tan dificultosa, que con gran dificultad y en mucho tiempo se va comúnmente; desde Tierra Firme al Perú y desde las islas Molucos a la Nueva [E]spaña nunca se han podido volver hasta ahora, año de 1533 [...]
49 Y porque para que haya lagartos, que son cocodrilos, se requieren las mismas dos cosas, se ve que de esta parte de la equinoccial se engendran en la boca de los ríos en Panamá y en toda Nicaragua y Guatimala, que es ya mucha altura; y de la otra parta [sic] de la equinoccial en la mar del Sur no se hallan sino hasta el río que se dice Maricavelica, que no será cinco grados de la otra parte de la equinoccial.

Guayaquil

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]

Guaynacava

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32 Y estos de los llanos vivieron debaxo de señores particulares antes que los sojuzgasen los predecesores de Guaynacava.
32 Y la otra gente serrana que habitaba la Sierra vivió asimismo antes que fueran sojuzgados por los predecesores del dicho Guaynacava debaxo de particulares caudillos, haciéndose unos a otros continua y gran guerra y, así, [h]oy día están muchos cerros que ellos tomaban por fortaleza barreados con paredes que los cercan de muy gran largura, donde los que se v[e]ían desbaratados se acogían y amparaban de sus enemigos.

Guaynarima

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19 Y así en los dichos meses hace claros días ordinariamente en la Sierra y de noche, grandes yelos, al menos donde no se hacen valles baxos; y en las cordilleras altas donde las X horas del día adelante ordinariamente se cubre de niebla y, así, en la Sierra en aquel tiempo nunca llueve, sino yela y nieva algunos días aun en las faldas, porque en el Cuzco en mayo y junio nos nevó mucho; y en julio, viniendo a hacer el repartimiento de Guaynarima, había en el camino nieve, con que los españoles que venían en mi compañía se daban de pelladas; y en agosto y en septiembre, por el camino que desde Guaynarima por la Sierra hice para venir a la ciudad de Lima, pasamos por muchas partes nieve, con venir harto apartados de las cordilleras.

Inga

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33 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.
36 Estas mujeres en todas las casas, fuera de las supersticiones que en acatamiento del sol hacían, no entendían sino en hacer ropas y cosas para elInga, que era el supremo señor de la tierra, como para hijo del sol, que como a tal lo veneraban.
36-37 Tenían grandes tierras y de lo más fértil dedicadas para coger maíz, que es el pan de aquella tierra, para el sol; y labrábanlas y cogíanlas de común con gran cuidado y tanta observancia, que cuando [interl: se; tach.:la] labraban, si se hallaba presente al empeçar a labrar alguna de aquellas tierras del Inga, había de ser él que el primer surco había de dar; y si él no se hallaba presente, dábale el más principal señor que allí se hallaba; y el maíz que de estas tierras se cogía se ponía en casas que para ello cerca de las tierras tenían hechas en el campo.
38-39 Estos Ingas, después que sujetaron la Sierra, procuraron sujetar los llanos y, aunque con mucho trabajo y con gran muerte de gente, lo hicieron y mandaron a los de los llanos que tuviesen al sol por Dios y porque no lo querían hacer, hicieron en ellos muchos castigos; y afligidos los de los llanos, decíen [sic] que por sus sacerdotes consultaron a Pachacama sobre ello y respondió que, pues no podían hacer más, que adorasen al sol, pero que no dexasen a él; y así, los de los llanos tenían entrambas observancias, la del sol y Pachacama, pero más principal a Pachacama.

La Habana

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42 Y la gente de la armada que conmigo de aquel puerto del Nombre de Dios salió, con ser ya toda hecha a Indias, salió tan enferma, que era cosa de gran lástima, con solo haberlos yo detenido allí poco tiempo aguardando a ver si venía la armada que se había de enviar para traer la hacienda de Su Magestad y a pasarla de Panamá al Nombre de Dios y poner a punto la armada que yo allí hice; y aunque fueron mejorando después de apartados de aquella tierra, pero salieron tan enfermos de ella, que desde aquel puerto hasta La Habana se hecharon XVI hombres a la mar y entre ellos, dos maestros de naos; y esto de estas enfermedades y muertos pasa con haber medicinas y refrigerio para los enfermos de la gente que allí hay, que son mercaderes y sus criados y gente de la mar que viene del Perú y va de España y pasajeros que de una parte a otra pasan [...]

Lima

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]
19 Y así en los dichos meses hace claros días ordinariamente en la Sierra y de noche, grandes yelos, al menos donde no se hacen valles baxos; y en las cordilleras altas donde las X horas del día adelante ordinariamente se cubre de niebla y, así, en la Sierra en aquel tiempo nunca llueve, sino yela y nieva algunos días aun en las faldas, porque en el Cuzco en mayo y junio nos nevó mucho; y en julio, viniendo a hacer el repartimiento de Guaynarima, había en el camino nieve, con que los españoles que venían en mi compañía se daban de pelladas; y en agosto y en septiembre, por el camino que desde Guaynarima por la Sierra hice para venir a la ciudad de Lima, pasamos por muchas partes nieve, con venir harto apartados de las cordilleras.
44-45 Y sin embargo de esto llegó la primera armada tan necesitada de bastimentos, que hubo necesidad que el capitán Diego de Mora y otros vecinos de Trujillo la proveyesen de ellos cuando llegó a aquel paraje, que fue XVII a abril 1547; y con no haber desde allí a Lima sino ochenta leguas, tardó en andarlas hasta doce de julio, que llegó al Callao de la ciudad de Lima, con ser las naos que llevaban las más veleras y más bien despalmadas y a punto que desde Panamá pudimos enviar y en el mejor tiempo del año para aquel viaje.
48 La razón de esto debe ser por ser de mayor frialdad las constelaciones que están de la otra parte de la equinoccial hacia el Antártico que no las que están de esta otra hacia el Ártico; y eso parece no sólo por la mayor corriente de aguas que arguye mayor generación de ellas en aquella parte de [tach: a] donde corren, mas aun porque la experiencia lo muestra haber mayor frialdad de la otra parte de la equinoccial que no de ésta, porque Panamá está en nueve grados y el Nombre de Dios, en diez y Santa Marta, en once y Santo Domingo, en veinte y Nicaragua asimismo en los mismos y en todas estas partes que son de la equinoccial hacia el Artico hace mayores calores y más excesivos que no en Piura y Trujillo, que están en cinco y seis grados de la otra parte de la equinoccial y Lima, que está en XVI grados, en invierno hace fríos y grandes yelos.
49 Y aun también me parece que esta mayor frialdad se experimenta en la frialdad que en la mar del Sur se halla de la otra parte de la equinoccial, donde por ser el agua de la mar más fría no se engendra aquel gusan[tach: ill]o que llaman broma en los navíos en los puertos, al menos en el de Lima (dado que en él entre río de agua dulce), y en Panamá y en Nombre de Dios y en otros de más altura de esta parte de la equinoccial se engendra mucha donde entra agua dulce, porque para que se engendre este gusanillo dicen que es menester que haya calor en el agua de la mar y se mezcle con ella agua de río.
51 Y de esta manera, estando yo en Lima, iba de Panamá un galeón que se decía Calero y anduvo catorce mese por llegar a Lima y en bordes navegó, según dicen, más de cuatro mil leguas y nunca pudo llegar más de hasta el río de Santa, que es sesenta leguas antes de Lima; y, porfiando todavía, tornó a caer otras sesenta más atrás y tan perdido y lleno de vescosidad, la cual en aquella mar hay mucha, que quedó de muy poco provecho y hubo necesidad de enviar barcos por la mercancía que traía de Paita, donde había arribado.
51-52 Y allende de estas cosas ya dichas que hacen fuerte la tierra del Perú, hay otras dos que la hacen inexpugnable contra la voluntad de los [e]spañoles que en ella hay: la una es que, llegada cualquier gente a la costa, como por la larga navegación no pueda llevar qué coma, si no se lo quieren dar los que están en la tierra morirán de hambre; y, así, cuando yo llegué al puerto de Túmbez, con estar ya toda la comarca de aquel pueblo hasta Lima, que son ciento y noventa legus, prevenidos con los primeros navíos que envié y con los despachos que yo desde Puerto Viejo a todas partes envié para responder a la voz del del [sic] rey y juntarse conmigo y proveerme de mantenimientos y no se lo poder impedir Gonçalo Piçarro, porque era alejado hacia las Charcas, y deseando todos proveerme, estuvimos diez o doce días sin comer sino sólo del maíz que yo había recogido de Puerto Viejo y de la isla de la Puná y de algunos porqueçuelos de los montes de aquella tierra y de pescado que con un chinchorro que hice llevar en el armada se pescaba.

Loxa

Texto pag No Cita
6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]
7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]

Macas

Texto pag No Cita
7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]

Maíz

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25 Y en algunas partes de esta tierra los indios, sin llover ni riego, cogen maíz porque tienen grandes pedaços de tierra ahondados, a la costa de la mar, tiro y medio o dos tiros de arcabuz de la lengua del agua al peso de ella y con el frescor que aquella tierra, estando al peso del agua, recibe de la mar, tiene tanta humedad que se engendran maíces, que es el pan de aquella tierra, cuando los siembran y cuando no [tach.: los; interl.: están]siembrados [sic] aquellos pedaços se engendran en ellos mucha hierba de grama.
26 Danse en estos llanos con la hierba de estos cabeços y los que hay en la ribera de los ríos que de la Sierra baxan y de la que nace de la tierra en que se cría el pan y maíz, que es lo que se riega, los ganados de España mucho y son tan fértiles en esta parte de la tierra [...]
36-37 Tenían grandes tierras y de lo más fértil dedicadas para coger maíz, que es el pan de aquella tierra, para el sol; y labrábanlas y cogíanlas de común con gran cuidado y tanta observancia, que cuando [interl: se; tach.:la] labraban, si se hallaba presente al empeçar a labrar alguna de aquellas tierras del Inga, había de ser él que el primer surco había de dar; y si él no se hallaba presente, dábale el más principal señor que allí se hallaba; y el maíz que de estas tierras se cogía se ponía en casas que para ello cerca de las tierras tenían hechas en el campo.
37 Y de él hacían chicha, que es cierta manera de vino que los indios hacen de maíz, que beben mucho y se embeodan con él para sacrificar al sol, echándolo en guacas que ellos llamaban, que eran unos edificios cuadrados, sin cobertura ninguna y en medio unos sumideros llenos de piedras menudas, adonde echaban la chicha y todo lo demás que sacrificaban, las cuales guacas siempre hacían en lo alto de los cerros.
37 Y todo el maíz que sobraba del maíz que de aquellas tierras del sol cogían de un año, se quedaba en aquellas casas, como cosa del sol, para que él lo consumiese, sin que nadie osase tocar en un grano de ello, dado que aquellas casas estaban fuera de poblado.
43 Porque no se coge en ella otro pan sino maíz y de esto no tanto que basten para sustentar a los que en aquellos pueblos residen, sino que de Santo Domingo y Cartagena y de otras islas llevan allí maíz y gallinas y puercos; y de España los navíos, alguna harina y bizcocho; sólo hay abundancia de carne de vaca en Panamá, que en el Nombre de Dios aún hay poca.
43-44 Y, así, yendo número de gente, [por] poco que allí se detuviese, no sólo de pestilencia mas de hambre moría y por esto digo que Dios fortificó la tierra del Perú también con esterilidad, porque en Tierra Firme, que es la puerta, hay tanta como he dicho y, así, con haber yo tomado todo el bizcocho y harinas que en aquel tiempo vino de España y con haber traído maíz de Nicaragua y comprar todo cuanto en Nata y en los dichos dos pueblos pude haber, apenas pude [a]bastecer la primera armada, que fue en tres naos y una fragata, en que iban trescientos hombres de guerra que envié para correr la costa del Perú y dar cartas y provisiones y publicar la benignidad y perdón de que Su Magestad era servido usar para que, entendido aquello y cómo yo iba con otra armada más gente, se levantasen en su real servicio los pueblos y vecinos del Perú [...]
51-52 Y allende de estas cosas ya dichas que hacen fuerte la tierra del Perú, hay otras dos que la hacen inexpugnable contra la voluntad de los [e]spañoles que en ella hay: la una es que, llegada cualquier gente a la costa, como por la larga navegación no pueda llevar qué coma, si no se lo quieren dar los que están en la tierra morirán de hambre; y, así, cuando yo llegué al puerto de Túmbez, con estar ya toda la comarca de aquel pueblo hasta Lima, que son ciento y noventa legus, prevenidos con los primeros navíos que envié y con los despachos que yo desde Puerto Viejo a todas partes envié para responder a la voz del del [sic] rey y juntarse conmigo y proveerme de mantenimientos y no se lo poder impedir Gonçalo Piçarro, porque era alejado hacia las Charcas, y deseando todos proveerme, estuvimos diez o doce días sin comer sino sólo del maíz que yo había recogido de Puerto Viejo y de la isla de la Puná y de algunos porqueçuelos de los montes de aquella tierra y de pescado que con un chinchorro que hice llevar en el armada se pescaba.

Maricavelica

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49 Y porque para que haya lagartos, que son cocodrilos, se requieren las mismas dos cosas, se ve que de esta parte de la equinoccial se engendran en la boca de los ríos en Panamá y en toda Nicaragua y Guatimala, que es ya mucha altura; y de la otra parta [sic] de la equinoccial en la mar del Sur no se hallan sino hasta el río que se dice Maricavelica, que no será cinco grados de la otra parte de la equinoccial.

Nata

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43-44 Y, así, yendo número de gente, [por] poco que allí se detuviese, no sólo de pestilencia mas de hambre moría y por esto digo que Dios fortificó la tierra del Perú también con esterilidad, porque en Tierra Firme, que es la puerta, hay tanta como he dicho y, así, con haber yo tomado todo el bizcocho y harinas que en aquel tiempo vino de España y con haber traído maíz de Nicaragua y comprar todo cuanto en Nata y en los dichos dos pueblos pude haber, apenas pude [a]bastecer la primera armada, que fue en tres naos y una fragata, en que iban trescientos hombres de guerra que envié para correr la costa del Perú y dar cartas y provisiones y publicar la benignidad y perdón de que Su Magestad era servido usar para que, entendido aquello y cómo yo iba con otra armada más gente, se levantasen en su real servicio los pueblos y vecinos del Perú [...]

Nicaragua

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43-44 Y, así, yendo número de gente, [por] poco que allí se detuviese, no sólo de pestilencia mas de hambre moría y por esto digo que Dios fortificó la tierra del Perú también con esterilidad, porque en Tierra Firme, que es la puerta, hay tanta como he dicho y, así, con haber yo tomado todo el bizcocho y harinas que en aquel tiempo vino de España y con haber traído maíz de Nicaragua y comprar todo cuanto en Nata y en los dichos dos pueblos pude haber, apenas pude [a]bastecer la primera armada, que fue en tres naos y una fragata, en que iban trescientos hombres de guerra que envié para correr la costa del Perú y dar cartas y provisiones y publicar la benignidad y perdón de que Su Magestad era servido usar para que, entendido aquello y cómo yo iba con otra armada más gente, se levantasen en su real servicio los pueblos y vecinos del Perú [...]
45 Y cuando con la segunda armada llegamos a la bahía de San Mateo, que es el principio de la costa del Perú, llegamos tan faltos de mantenimientos, que si Dios no nos proveyera con un navío que los de la audiencia de Nicaragua enviaron cargado de ellos (porque yo les había escrito que me los enviasen), que llegó al dicho puerto de la bahía, no sólo se nos murieran de hambre los caballos y bestias que nos habían quedado, mas aun mucha de la gente corría peligro, porque ya no había qué comer en los navíos, porque como la navegación es tan larga y tardía, no basta matalotaje que se embarque yendo algún número de gente, especialmente que, como se ha dicho, hay tanta esterilidad, que no se pueden hacer muchas vituallas.
48 La razón de esto debe ser por ser de mayor frialdad las constelaciones que están de la otra parte de la equinoccial hacia el Antártico que no las que están de esta otra hacia el Ártico; y eso parece no sólo por la mayor corriente de aguas que arguye mayor generación de ellas en aquella parte de [tach: a] donde corren, mas aun porque la experiencia lo muestra haber mayor frialdad de la otra parte de la equinoccial que no de ésta, porque Panamá está en nueve grados y el Nombre de Dios, en diez y Santa Marta, en once y Santo Domingo, en veinte y Nicaragua asimismo en los mismos y en todas estas partes que son de la equinoccial hacia el Artico hace mayores calores y más excesivos que no en Piura y Trujillo, que están en cinco y seis grados de la otra parte de la equinoccial y Lima, que está en XVI grados, en invierno hace fríos y grandes yelos.
49 Y porque para que haya lagartos, que son cocodrilos, se requieren las mismas dos cosas, se ve que de esta parte de la equinoccial se engendran en la boca de los ríos en Panamá y en toda Nicaragua y Guatimala, que es ya mucha altura; y de la otra parta [sic] de la equinoccial en la mar del Sur no se hallan sino hasta el río que se dice Maricavelica, que no será cinco grados de la otra parte de la equinoccial.

Ovejas

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38 Tenían asimismo grandes manadas de ovejas de las de aquella tierra (y son como camellos, excepto que no son tan grandes con mucho ni tienen corcoba) dedicadas al sol y guardábanlas con gran cuidado, así a ellas como a lo que criaban y nadie se aprovechaba de ellas ni de la carne, sino [que], como cosa ofrecida al sol, aun cuando se morían las dexaban para que él las consumiese; y la lana que de ellas tresquilaban la ponían en casas que llamaban depósitos del sol, en el campo, donde sin osar nadie tocar en ella, se estaba perpetuamente hasta que se pudría o consumía.

Pachacama

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29 Esta tierra del Perú, según lo que yo pude entender procurando saberlo con diligencia (porque, como entre ellos no se usaban letras, las cosas de su antigüedad es dificultoso saberlas) fue habitada por dos maneras de gente: la una que vivía en los llanos y adoraba a uno que esta gente llamaba Pachacama y decía que había hecho el cielo y la tierra y la mar y todas las otras cosas, aunque decían que la mar al tiempo que la había criado la había metido en cierta vasija y dádola a guardar a un hombre y una mujer, los cuales habían quebrado la vasija y se había vertido el agua y derramado como ahora está y por ello el Pachacama, diciendo que ya que se había derramado se quedase como se estaba, había castigado [a] aquel hombre y mujer volviendo al hombre en mono y que de allí habían venido los monos; y a la mujer, en zorra y que de allí habían venido las zorras.
30 A este Pachacama tenían hecho [inter: en los llanos] un gran templo y edificio, junto a la mar, que aún hoy día parece de mucha magestad (dado que está arruinado) y en él residían muchos a manera de sacerdotes que ofrecían sacrificios y consultaban al Pachacama en las necesidades y cosas que a aquella gente se ofrecían, la cual consulta hacían en una cámara muy obscura de aquel edificio, la cual [h]oy día, aunque arruinada, yo vi y tenía todas las paredes pintadas de diversidad de animales así de tierra como de mar.
31 Y según [h]oy día afirman los indios aquel Pachacama parecía en diversas figuras de animales y ordinariamente en los más feos y bravos, como son serpientes y tigres, y respondía a lo que le preguntaban mostrando muchas veces estar enojado y que se había de desenojar con sacrificios.
38-39 Estos Ingas, después que sujetaron la Sierra, procuraron sujetar los llanos y, aunque con mucho trabajo y con gran muerte de gente, lo hicieron y mandaron a los de los llanos que tuviesen al sol por Dios y porque no lo querían hacer, hicieron en ellos muchos castigos; y afligidos los de los llanos, decíen [sic] que por sus sacerdotes consultaron a Pachacama sobre ello y respondió que, pues no podían hacer más, que adorasen al sol, pero que no dexasen a él; y así, los de los llanos tenían entrambas observancias, la del sol y Pachacama, pero más principal a Pachacama.

Paita

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51 Y de esta manera, estando yo en Lima, iba de Panamá un galeón que se decía Calero y anduvo catorce mese por llegar a Lima y en bordes navegó, según dicen, más de cuatro mil leguas y nunca pudo llegar más de hasta el río de Santa, que es sesenta leguas antes de Lima; y, porfiando todavía, tornó a caer otras sesenta más atrás y tan perdido y lleno de vescosidad, la cual en aquella mar hay mucha, que quedó de muy poco provecho y hubo necesidad de enviar barcos por la mercancía que traía de Paita, donde había arribado.

Panamá

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41 Y esta tierra de estas dos Gobernaciones es de gran fortaleza y tanto, que parece que Dios la haya fortificado para que no se pueda ir a ella por parte alguna sino con gran dificultad, porque la parte por donde con menos se puede ir es por Panamá y por ésta parece que está fortificada con enfermedad y esterilidad y agua y viento para no poder ir a ella.
41 Porque Nombre de Dios y Panamá que son los pueblos que están en la puerta del Perú, el uno en que se ha de desembarcar después de haber caminado desde España mil y seiscientas o mil y setecientas leguas y donde se ha de tornar a embarcar por la mar que dicen del Sur, son tan enfermos, que de cien hombres que se detengan allí un mes creo no escaparán de caer enfermos veinte y de tal enfermedad, que gran número de ellos mueren; y en mi compañía, cuando a aquella tierra fui, irían treinta personas y ninguna dexó de adolecer en ella y más de las dos tercias partes murieron o llegaron a punto de muerte [...]
42 Y la gente de la armada que conmigo de aquel puerto del Nombre de Dios salió, con ser ya toda hecha a Indias, salió tan enferma, que era cosa de gran lástima, con solo haberlos yo detenido allí poco tiempo aguardando a ver si venía la armada que se había de enviar para traer la hacienda de Su Magestad y a pasarla de Panamá al Nombre de Dios y poner a punto la armada que yo allí hice; y aunque fueron mejorando después de apartados de aquella tierra, pero salieron tan enfermos de ella, que desde aquel puerto hasta La Habana se hecharon XVI hombres a la mar y entre ellos, dos maestros de naos; y esto de estas enfermedades y muertos pasa con haber medicinas y refrigerio para los enfermos de la gente que allí hay, que son mercaderes y sus criados y gente de la mar que viene del Perú y va de España y pasajeros que de una parte a otra pasan [...]
43 Porque no se coge en ella otro pan sino maíz y de esto no tanto que basten para sustentar a los que en aquellos pueblos residen, sino que de Santo Domingo y Cartagena y de otras islas llevan allí maíz y gallinas y puercos; y de España los navíos, alguna harina y bizcocho; sólo hay abundancia de carne de vaca en Panamá, que en el Nombre de Dios aún hay poca.
44-45 Y sin embargo de esto llegó la primera armada tan necesitada de bastimentos, que hubo necesidad que el capitán Diego de Mora y otros vecinos de Trujillo la proveyesen de ellos cuando llegó a aquel paraje, que fue XVII a abril 1547; y con no haber desde allí a Lima sino ochenta leguas, tardó en andarlas hasta doce de julio, que llegó al Callao de la ciudad de Lima, con ser las naos que llevaban las más veleras y más bien despalmadas y a punto que desde Panamá pudimos enviar y en el mejor tiempo del año para aquel viaje.
48 La razón de esto debe ser por ser de mayor frialdad las constelaciones que están de la otra parte de la equinoccial hacia el Antártico que no las que están de esta otra hacia el Ártico; y eso parece no sólo por la mayor corriente de aguas que arguye mayor generación de ellas en aquella parte de [tach: a] donde corren, mas aun porque la experiencia lo muestra haber mayor frialdad de la otra parte de la equinoccial que no de ésta, porque Panamá está en nueve grados y el Nombre de Dios, en diez y Santa Marta, en once y Santo Domingo, en veinte y Nicaragua asimismo en los mismos y en todas estas partes que son de la equinoccial hacia el Artico hace mayores calores y más excesivos que no en Piura y Trujillo, que están en cinco y seis grados de la otra parte de la equinoccial y Lima, que está en XVI grados, en invierno hace fríos y grandes yelos.
49 Y aun también me parece que esta mayor frialdad se experimenta en la frialdad que en la mar del Sur se halla de la otra parte de la equinoccial, donde por ser el agua de la mar más fría no se engendra aquel gusan[tach: ill]o que llaman broma en los navíos en los puertos, al menos en el de Lima (dado que en él entre río de agua dulce), y en Panamá y en Nombre de Dios y en otros de más altura de esta parte de la equinoccial se engendra mucha donde entra agua dulce, porque para que se engendre este gusanillo dicen que es menester que haya calor en el agua de la mar y se mezcle con ella agua de río.
49 Y porque para que haya lagartos, que son cocodrilos, se requieren las mismas dos cosas, se ve que de esta parte de la equinoccial se engendran en la boca de los ríos en Panamá y en toda Nicaragua y Guatimala, que es ya mucha altura; y de la otra parta [sic] de la equinoccial en la mar del Sur no se hallan sino hasta el río que se dice Maricavelica, que no será cinco grados de la otra parte de la equinoccial.
50 Digo asimismo que está cercada la tierra del Perú de viento, porque siempre todo el año corren sures o medios días que vienen del Perú hacia Panamá, si no son dos meses que corren vientos nortes, los cuales no recalan de tres partes del camino que desde Panamá al Perú hay, la una y en las otras, aun en aquellos dos meses andan siempre continuamente los dichos sures.
51 Y de esta manera, estando yo en Lima, iba de Panamá un galeón que se decía Calero y anduvo catorce mese por llegar a Lima y en bordes navegó, según dicen, más de cuatro mil leguas y nunca pudo llegar más de hasta el río de Santa, que es sesenta leguas antes de Lima; y, porfiando todavía, tornó a caer otras sesenta más atrás y tan perdido y lleno de vescosidad, la cual en aquella mar hay mucha, que quedó de muy poco provecho y hubo necesidad de enviar barcos por la mercancía que traía de Paita, donde había arribado.
56 Bien es verdad que aunque esta gran fortaleza de la tierra del Perú todavía sea mucha, pero no es ahora tan grande como lo era cuando fui, porque el camino más fácil que entonces había descubierto era, como he dicho, por la mar del Sur desde Panamá, donde yendo desde España había de haber dos navegaciones: una hasta el nombre de Dios y otra en otros navíos y armada, de Panamá al Perú, tan dificultosa como ya he dicho.

Perú

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5 La tierra que los Christianos llamaron Perú y la que el Emperador Rey nuestro señor Don Carlos V, que es el primer rey y señor de cristianos que la posee, llama Perú en sus reales provisiones, es muy grande y extendida, porque en ella, como parece en la provisión que a Juan de Sámamo hizo de la escribanía de la tierra del Perú, entra en la Gobernación de Popayán, que hasta este año de mil y quinientos y cincuenta y uno gobierna por Su Magestad el adelantado Don Sebastián de Belalcáçar, que en nombre de Su Magestad la pacificó y pobló de cristianos.
7 Y ansimismo cae en lo que Su Magestad en la dicha provisión llama Perú, la provincia que dicen de Chile, que al presente gobierna, descubre y pacifica en nombre de Su Magestad y por provisión que para ello yo le di, por virtud del poder que de Su Magestad tuve para dar gobernaciones y conquistas, el gobernador y capitán Pedro de Valdivia, donde cuando salí del Perú dexé pobladas de cristianos tres ciudades que son La Serena (en nombre de indios, Chimbo), y Santiago (en nombre de indios, Chilo) y otra ciudad en la provincia que dicen de Biobio.
8 Esta tierra del Perú, tan extendida y grande que de costa del Mar del Sur tiene mil y docientas o mil y trecientas lenguas, nunca fue vista ni conocida por hombre de Europa ni de Africa hasta nuestros tiempos […]
13-14 Y dícese que la tierra del Perú nunca fue vista ni conocida por hombre de Europa ni de Africa, porque aunque no se tuviese por tan dudoso sino que fuese verdad lo que algunos quieren decir de los cartaginenses que tuvieron noticia de tierras occidentales y lo que dice en el Timeo Platón, que con Solón pasó el viejo sacerdote exipcio, aquello sería de alguna poca cosa de la costa del Mar que dicen del Norte, pero no de la Mar del Sur, que tan escondida está y tan dificultosa de hallar, que aun habiendo años que [e]spañoles tenían poblada la del Norte no sabían que la hubiese ni la pudieron hallar sino con gran trabajo, atravesando la tierra hasta llegar al mar del Sur, en cuya costa está el Perú.
14 Hay en esta tierra del Perú grandes extremos y de gran admiración y que parece a los que no entienden causa, que no se pueden compadecer.
15 Pero en las cordilleras del Perú que se extienden las dichas más de mil leguas, dado que en algunas partes hace quebradas, hay perpetua y continuamente nieve fuera de las dichas quebradas, de tal manera que en ninguna parte del año parece que hay mella en ella.
29 Esta tierra del Perú, según lo que yo pude entender procurando saberlo con diligencia (porque, como entre ellos no se usaban letras, las cosas de su antigüedad es dificultoso saberlas) fue habitada por dos maneras de gente: la una que vivía en los llanos y adoraba a uno que esta gente llamaba Pachacama y decía que había hecho el cielo y la tierra y la mar y todas las otras cosas, aunque decían que la mar al tiempo que la había criado la había metido en cierta vasija y dádola a guardar a un hombre y una mujer, los cuales habían quebrado la vasija y se había vertido el agua y derramado como ahora está y por ello el Pachacama, diciendo que ya que se había derramado se quedase como se estaba, había castigado [a] aquel hombre y mujer volviendo al hombre en mono y que de allí habían venido los monos; y a la mujer, en zorra y que de allí habían venido las zorras.
39-40 En esta tierra del Perú abundante de [interl: todos] metales, especialmente de oro y plata, que se cree es la más rica de todo el mundo, al menos la parte de ella que de ella cae en las gobernaciones de Su Magestad del Emperador nuestro señor encomendó al marqués Francisco Pizarro y al adelantado don Diego de Almagro, que fueron Norte-Sur derecho meridiano CCCC y LXX leguas, empeçando desde grado y medio antes de la equinoccial hasta XXV o XXVI grados de la otra parte de la equinoccial hacia el polo Antártico;y, así, los naturales, antes de entrar los [e]spañoles en ella, se sirvían estas dos gobernaciones de vaxillas grandes de oro y plata, de tinajas. cántaros, ollas, jarros, y platos y otros vasos de diversas maneras; y los señores tenían escaños de ellos y entre ellos se halló uno de oro que, reducido a oro fino, valió veinte y seis mil castellanos; y después que los [e]spañoles entraron y, en especial, desde el año de 1546 se han descubierto tantas y tan ricas minas de plata, que es cosa de grande admiración.
41 Porque Nombre de Dios y Panamá que son los pueblos que están en la puerta del Perú, el uno en que se ha de desembarcar después de haber caminado desde España mil y seiscientas o mil y setecientas leguas y donde se ha de tornar a embarcar por la mar que dicen del Sur, son tan enfermos, que de cien hombres que se detengan allí un mes creo no escaparán de caer enfermos veinte y de tal enfermedad, que gran número de ellos mueren; y en mi compañía, cuando a aquella tierra fui, irían treinta personas y ninguna dexó de adolecer en ella y más de las dos tercias partes murieron o llegaron a punto de muerte [...]
42 Y la gente de la armada que conmigo de aquel puerto del Nombre de Dios salió, con ser ya toda hecha a Indias, salió tan enferma, que era cosa de gran lástima, con solo haberlos yo detenido allí poco tiempo aguardando a ver si venía la armada que se había de enviar para traer la hacienda de Su Magestad y a pasarla de Panamá al Nombre de Dios y poner a punto la armada que yo allí hice; y aunque fueron mejorando después de apartados de aquella tierra, pero salieron tan enfermos de ella, que desde aquel puerto hasta La Habana se hecharon XVI hombres a la mar y entre ellos, dos maestros de naos; y esto de estas enfermedades y muertos pasa con haber medicinas y refrigerio para los enfermos de la gente que allí hay, que son mercaderes y sus criados y gente de la mar que viene del Perú y va de España y pasajeros que de una parte a otra pasan [...]
43-44 Y, así, yendo número de gente, [por] poco que allí se detuviese, no sólo de pestilencia mas de hambre moría y por esto digo que Dios fortificó la tierra del Perú también con esterilidad, porque en Tierra Firme, que es la puerta, hay tanta como he dicho y, así, con haber yo tomado todo el bizcocho y harinas que en aquel tiempo vino de España y con haber traído maíz de Nicaragua y comprar todo cuanto en Nata y en los dichos dos pueblos pude haber, apenas pude [a]bastecer la primera armada, que fue en tres naos y una fragata, en que iban trescientos hombres de guerra que envié para correr la costa del Perú y dar cartas y provisiones y publicar la benignidad y perdón de que Su Magestad era servido usar para que, entendido aquello y cómo yo iba con otra armada más gente, se levantasen en su real servicio los pueblos y vecinos del Perú [...]
45 Y cuando con la segunda armada llegamos a la bahía de San Mateo, que es el principio de la costa del Perú, llegamos tan faltos de mantenimientos, que si Dios no nos proveyera con un navío que los de la audiencia de Nicaragua enviaron cargado de ellos (porque yo les había escrito que me los enviasen), que llegó al dicho puerto de la bahía, no sólo se nos murieran de hambre los caballos y bestias que nos habían quedado, mas aun mucha de la gente corría peligro, porque ya no había qué comer en los navíos, porque como la navegación es tan larga y tardía, no basta matalotaje que se embarque yendo algún número de gente, especialmente que, como se ha dicho, hay tanta esterilidad, que no se pueden hacer muchas vituallas.
46 Y digo que, asimismo, está fortificada de agua, porque siempre continuamente las corrientes que salen del polo Antártico corren continuamente desde el estrecho de Magallanes por toda la costa de Chile y Perú y de la Buena Ventura, Tierra Firme, Guatimala y la Nueva [E]spaña hasta volver a las islas Molucos; y así, la navegación del Perú a Tierra Firme y a la Nueva [E]spaña y a las dichas islas es fácil y la otra, que es al contrario que ir contra la corriente, es tan dificultosa, que con gran dificultad y en mucho tiempo se va comúnmente; desde Tierra Firme al Perú y desde las islas Molucos a la Nueva [E]spaña nunca se han podido volver hasta ahora, año de 1533 [...]
50 Digo asimismo que está cercada la tierra del Perú de viento, porque siempre todo el año corren sures o medios días que vienen del Perú hacia Panamá, si no son dos meses que corren vientos nortes, los cuales no recalan de tres partes del camino que desde Panamá al Perú hay, la una y en las otras, aun en aquellos dos meses andan siempre continuamente los dichos sures.
51-52 Y allende de estas cosas ya dichas que hacen fuerte la tierra del Perú, hay otras dos que la hacen inexpugnable contra la voluntad de los [e]spañoles que en ella hay: la una es que, llegada cualquier gente a la costa, como por la larga navegación no pueda llevar qué coma, si no se lo quieren dar los que están en la tierra morirán de hambre; y, así, cuando yo llegué al puerto de Túmbez, con estar ya toda la comarca de aquel pueblo hasta Lima, que son ciento y noventa legus, prevenidos con los primeros navíos que envié y con los despachos que yo desde Puerto Viejo a todas partes envié para responder a la voz del del [sic] rey y juntarse conmigo y proveerme de mantenimientos y no se lo poder impedir Gonçalo Piçarro, porque era alejado hacia las Charcas, y deseando todos proveerme, estuvimos diez o doce días sin comer sino sólo del maíz que yo había recogido de Puerto Viejo y de la isla de la Puná y de algunos porqueçuelos de los montes de aquella tierra y de pescado que con un chinchorro que hice llevar en el armada se pescaba.
56 Bien es verdad que aunque esta gran fortaleza de la tierra del Perú todavía sea mucha, pero no es ahora tan grande como lo era cuando fui, porque el camino más fácil que entonces había descubierto era, como he dicho, por la mar del Sur desde Panamá, donde yendo desde España había de haber dos navegaciones: una hasta el nombre de Dios y otra en otros navíos y armada, de Panamá al Perú, tan dificultosa como ya he dicho.
56-57 Y como después que yo allá fui se descubrió el camino del Río de la Plata al Perú, por los mensajeros que los del Río de la Plata me enviaron, y la gente, armas y municiones, ropa, [h]erraje, instrumentos para minas, caballos y yeguas que se les envió, parece que por aquella parte del Río de la Plata se podría enviar desde [E]spaña (que es buena y una sola navegación) exército con que, aunque con mucho trabajo y con harta dilación, ayudado de los del Río de la Plata y de los que del Perú acudiesen a la voz de su rey, se podría con más facilidad que de antes allanar lo del Perú, si se alterase, especialmente que para ir por aquel camino del Río de la Plata ayudarían las poblaciones de [e]spañoles que entre el Perú y el Río de la Plata yo ordené que se hiciesen, no sin falta de este respecto, aunque a nadie lo dixe.
57 Y también no dexé de tener consideración en la población de Chile, que estando aquella tierra poblada y alindando con el Perú, podría ser de ayuda para semejante allanamiento; y, así, por estas cosas, aunque como he dicho todavía quedaba muy fuerte y casi con exército ina[c]cesible la tierra del Perú, pero todavía no parece quedar tanto como lo era antes.

Piura

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]
48 La razón de esto debe ser por ser de mayor frialdad las constelaciones que están de la otra parte de la equinoccial hacia el Antártico que no las que están de esta otra hacia el Ártico; y eso parece no sólo por la mayor corriente de aguas que arguye mayor generación de ellas en aquella parte de [tach: a] donde corren, mas aun porque la experiencia lo muestra haber mayor frialdad de la otra parte de la equinoccial que no de ésta, porque Panamá está en nueve grados y el Nombre de Dios, en diez y Santa Marta, en once y Santo Domingo, en veinte y Nicaragua asimismo en los mismos y en todas estas partes que son de la equinoccial hacia el Artico hace mayores calores y más excesivos que no en Piura y Trujillo, que están en cinco y seis grados de la otra parte de la equinoccial y Lima, que está en XVI grados, en invierno hace fríos y grandes yelos.

Popayán

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5 La tierra que los Christianos llamaron Perú y la que el Emperador Rey nuestro señor Don Carlos V, que es el primer rey y señor de cristianos que la posee, llama Perú en sus reales provisiones, es muy grande y extendida, porque en ella, como parece en la provisión que a Juan de Sámamo hizo de la escribanía de la tierra del Perú, entra en la Gobernación de Popayán, que hasta este año de mil y quinientos y cincuenta y uno gobierna por Su Magestad el adelantado Don Sebastián de Belalcáçar, que en nombre de Su Magestad la pacificó y pobló de cristianos.

Principales

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31 Y así, le sacrificaban sangre humana y otros animales y tenía aquella gente tan gran devoción en aquel templo, que los más señores y personas principales de aquellos llanos se mandaban llevar a enterrar en el circuito de aquel templo y, así, hoy día hay en mucho campo alderredor de aquel edificio gran muchedumbre de montones de huesos que españoles han desenterrado buscando las riquezas con que se habían enterrado así de oro como plata y esmeraldas.

Provincia

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7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]
7 Y ansimismo dexé comisión al capitán Francisco Hernández para que poblase otros dos en la provincia que dicen de los Chunchos, que cae dentro del mismo distrito, a las espaldas del término de Nuestra Señora de la Paz, más hacia lo que dicen del Río de la Plata; lo cual todo cae en el dicho distrito de la audiencia de los Reyes.
7 Y ansimismo cae en lo que Su Magestad en la dicha provisión llama Perú, la provincia que dicen de Chile, que al presente gobierna, descubre y pacifica en nombre de Su Magestad y por provisión que para ello yo le di, por virtud del poder que de Su Magestad tuve para dar gobernaciones y conquistas, el gobernador y capitán Pedro de Valdivia, donde cuando salí del Perú dexé pobladas de cristianos tres ciudades que son La Serena (en nombre de indios, Chimbo), y Santiago (en nombre de indios, Chilo) y otra ciudad en la provincia que dicen de Biobio.
16 Y así, cuando el adelantado Don Diego de Almagro fue a la provincia de Chile y atravesó estas cordilleras, se le murieron en ellas gran número de indios, negros, caballos y cantidad de españoles y algunos de los que escaparon salieron de las dichas cordilleras habiendo perdido los dedos de los pies y una parte de la gente del dicho adelantado que iba tras él y pasó las dichas cordilleras seis meses después hallaron tan fresca la carne de los caballos que se habían muerto al dicho Don Diego de Almagro como si no hubiera más de ocho días que habían muerto y así se socorrieron de ella y la comieron y hallaban los hombres muertos y [h]elados junto al caballo que se les había quedado la rienda el la mano y arrebujados con sus capas.
33 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.

Puná

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51-52 Y allende de estas cosas ya dichas que hacen fuerte la tierra del Perú, hay otras dos que la hacen inexpugnable contra la voluntad de los [e]spañoles que en ella hay: la una es que, llegada cualquier gente a la costa, como por la larga navegación no pueda llevar qué coma, si no se lo quieren dar los que están en la tierra morirán de hambre; y, así, cuando yo llegué al puerto de Túmbez, con estar ya toda la comarca de aquel pueblo hasta Lima, que son ciento y noventa legus, prevenidos con los primeros navíos que envié y con los despachos que yo desde Puerto Viejo a todas partes envié para responder a la voz del del [sic] rey y juntarse conmigo y proveerme de mantenimientos y no se lo poder impedir Gonçalo Piçarro, porque era alejado hacia las Charcas, y deseando todos proveerme, estuvimos diez o doce días sin comer sino sólo del maíz que yo había recogido de Puerto Viejo y de la isla de la Puná y de algunos porqueçuelos de los montes de aquella tierra y de pescado que con un chinchorro que hice llevar en el armada se pescaba.

Quito

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6 Y entra lo que dicen del Nuevo Reino, donde ahora se ha puesto Chancillería; y entra lo que al presente está subjeto a la Chancillería que reside, después del desbarato y castigo de Gonçalo Pizarro, en la ciudad de los Reyes, que por nombre antiguo de indios se llama Lima, que son las ciudades con sus términos de Quito, Loxa, Puerto Viejo, Guayaquil, Jaén, Piura, Chachapoyas, Santiago de los Valles, Trujillo, Guánuco, la misma ciudad de los Reyes, Guamanga, el Cuzco, Arequipa, Nuestra Señora de la Paz, la Villa de la Plata [...]
7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]

Santa

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17 Y es tan alta que, habiendo pasado un día el río que dicen de Santa, caminamos aquel día y otro diez leguas, siempre subiendo hasta la Sierra y las dos leguas y media o tres por camino ya harta inhiesto y; llegados al principio donde empieçan a enhestar mucho las sierras, subimos otra legua y media de sierra muy inhiesta y nos hallamos tan altos que quedaban muchas nubes más baxas que nosotros; y sin embargo de esto, subimos otras tres leguas y media de sierra muy inhiesta y llegamos aquella tarde a reposar a un tambo que dicen de Tocas, donde hallamos alguna nieve [...]
51 Y de esta manera, estando yo en Lima, iba de Panamá un galeón que se decía Calero y anduvo catorce mese por llegar a Lima y en bordes navegó, según dicen, más de cuatro mil leguas y nunca pudo llegar más de hasta el río de Santa, que es sesenta leguas antes de Lima; y, porfiando todavía, tornó a caer otras sesenta más atrás y tan perdido y lleno de vescosidad, la cual en aquella mar hay mucha, que quedó de muy poco provecho y hubo necesidad de enviar barcos por la mercancía que traía de Paita, donde había arribado.

Señor

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5 La tierra que los Christianos llamaron Perú y la que el Emperador Rey nuestro señor Don Carlos V, que es el primer rey y señor de cristianos que la posee, llama Perú en sus reales provisiones, es muy grande y extendida, porque en ella, como parece en la provisión que a Juan de Sámamo hizo de la escribanía de la tierra del Perú, entra en la Gobernación de Popayán, que hasta este año de mil y quinientos y cincuenta y uno gobierna por Su Magestad el adelantado Don Sebastián de Belalcáçar, que en nombre de Su Magestad la pacificó y pobló de cristianos.
31 Y así, le sacrificaban sangre humana y otros animales y tenía aquella gente tan gran devoción en aquel templo, que los más señores y personas principales de aquellos llanos se mandaban llevar a enterrar en el circuito de aquel templo y, así, hoy día hay en mucho campo alderredor de aquel edificio gran muchedumbre de montones de huesos que españoles han desenterrado buscando las riquezas con que se habían enterrado así de oro como plata y esmeraldas.
37 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.
36 Estas mujeres en todas las casas, fuera de las supersticiones que en acatamiento del sol hacían, no entendían sino en hacer ropas y cosas para el Inga, que era el supremo señor de la tierra, como para hijo del sol, que como a tal lo veneraban.
36-37 Tenían grandes tierras y de lo más fértil dedicadas para coger maíz, que es el pan de aquella tierra, para el sol; y labrábanlas y cogíanlas de común con gran cuidado y tanta observancia, que cuando [interl: se; tach.:la] labraban, si se hallaba presente al empeçar a labrar alguna de aquellas tierras del Inga, había de ser él que el primer surco había de dar; y si él no se hallaba presente, dábale el más principal señor que allí se hallaba; y el maíz que de estas tierras se cogía se ponía en casas que para ello cerca de las tierras tenían hechas en el campo.

Tambo

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17 Y es tan alta que, habiendo pasado un día el río que dicen de Santa, caminamos aquel día y otro diez leguas, siempre subiendo hasta la Sierra y las dos leguas y media o tres por camino ya harta inhiesto y; llegados al principio donde empieçan a enhestar mucho las sierras, subimos otra legua y media de sierra muy inhiesta y nos hallamos tan altos que quedaban muchas nubes más baxas que nosotros; y sin embargo de esto, subimos otras tres leguas y media de sierra muy inhiesta y llegamos aquella tarde a reposar a un tambo que dicen de Tocas, donde hallamos alguna nieve [...]

Tarapacá

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21 Asimismo hay otra cosa que parece de admiración: que la tierra de la costa y llanos, desde Túmbez hasta encima de Tarapacá, que son más de quinientas leguas, en mayo, junio, julio y agosto y aun septiembre hay una tan continua niebla, que todo aquel tiempo o lo más de él no se ve el sol si no es ya entrado el día y algunas veces pasan dos y tres sin poderse bien ver.

Tocas

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17 Y es tan alta que, habiendo pasado un día el río que dicen de Santa, caminamos aquel día y otro diez leguas, siempre subiendo hasta la Sierra y las dos leguas y media o tres por camino ya harta inhiesto y; llegados al principio donde empieçan a enhestar mucho las sierras, subimos otra legua y media de sierra muy inhiesta y nos hallamos tan altos que quedaban muchas nubes más baxas que nosotros; y sin embargo de esto, subimos otras tres leguas y media de sierra muy inhiesta y llegamos aquella tarde a reposar a un tambo que dicen de Tocas, donde hallamos alguna nieve [...]
18 Y con haber subido hasta llegar al dicho tambo de Tocas, las dichas diez leguas de camino que siempre se iba subiendo y las dichas cinco y aún algo más de sierra muy inhiesta, parecían las cordilleras nevadas tanto más altas que lo de Tocas, que nos parecía a los que allí estábamos, estábamos metidos en un poço baxo respecto a las cordilleras.

Topa

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33 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.

Topa Inga

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33 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.

Tucumán

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7 [...] de las cuales hice poblar después del desbarato de Gonçalo Pizarro, a Loxa y Jaén y a Santiago de los Valles y a Nuestra Señora de la Paz, y dexé poblando más adelante de Loxa al capitán Mercadillo otro pueblo, y al capitán Diego Palomino otro más adelante de Jaén, y al capitán Baçán otro en la provincia de Çumaco, que es a la parte de Quito, y al capitán Benavente dexé poblando otros dos en la provincia que dicen de Macas, y al capitán Juan Nuñez de Prado poblando otro en la Provincia que dicen de Tucumán, que es adelante de los Charcas, entre lo que dicen del Río de la Plata y la provincia de Chile [...]

Túmbez

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21 Asimismo hay otra cosa que parece de admiración: que la tierra de la costa y llanos, desde Túmbez hasta encima de Tarapacá, que son más de quinientas leguas, en mayo, junio, julio y agosto y aun septiembre hay una tan continua niebla, que todo aquel tiempo o lo más de él no se ve el sol si no es ya entrado el día y algunas veces pasan dos y tres sin poderse bien ver.
51-52 Y allende de estas cosas ya dichas que hacen fuerte la tierra del Perú, hay otras dos que la hacen inexpugnable contra la voluntad de los [e]spañoles que en ella hay: la una es que, llegada cualquier gente a la costa, como por la larga navegación no pueda llevar qué coma, si no se lo quieren dar los que están en la tierra morirán de hambre; y, así, cuando yo llegué al puerto de Túmbez, con estar ya toda la comarca de aquel pueblo hasta Lima, que son ciento y noventa legus, prevenidos con los primeros navíos que envié y con los despachos que yo desde Puerto Viejo a todas partes envié para responder a la voz del del [sic] rey y juntarse conmigo y proveerme de mantenimientos y no se lo poder impedir Gonçalo Piçarro, porque era alejado hacia las Charcas, y deseando todos proveerme, estuvimos diez o doce días sin comer sino sólo del maíz que yo había recogido de Puerto Viejo y de la isla de la Puná y de algunos porqueçuelos de los montes de aquella tierra y de pescado que con un chinchorro que hice llevar en el armada se pescaba.

Viracocha

Texto pag No Cita
33 Hasta que un hombre que, según dicen, salió de hacia una laguna muy grande que está en una provincia que dicen del Collao y fue juntando gente y señoreando mucha parte de la tierra y éste fue el primer Inga (que es como si dixéremos gran Señor) que en aquella tierra hubo y de allí descendieron los que toda aquella tierra sojuzgaron, el cual y los que de él descendieron hasta que los [e]spañoles en aquella tierra entraron, dicen que fueron seis o siete, cuyo apellido fue Topa Inga, porque debía ser el Topa el apellido de aquel primero Inga de la dignidad, aunque los indios de aquel primero llamaron Viracocha, que quiere decir hombre nacido de la [e]spuma del agua, imaginando que había sido engendrado de aquella laguna.

Xagueyes

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53 Y la otra es que por los llanos hay número de leguas en las cuales no hay agua sino de unos que llaman xagueyes [sic] que son poços manantiales de agua salobre que no corre, los cuales están uno de otro a siete y a ocho y a nueve leguas; y, así, para caminar por allí teníamos necesidad de partir muy tarde para huir el gran calor de la tierra y caminar de noche y llegar al otro xaguey [sic] antes que entrase el calor de otro día; y cuando nos tomaba el calor antes de llegar al otro xaguey [sic], era grande la fatiga que los hombres y bestias padecían; y para refrescar las bestias había necesidad de refrescarles las lenguas con un poco de agua de la que en calabacillas y otras vasijas se llevaba.
54 Y entendiendo Gonzalo Pizarro esto, había dado a los capitanes y sus tenientes, que en los lugares de aquella camarca tenía, instrucción que atosigasen aquellos xagueyes [sic] para que, o atosigados mueriésemos bebiendo del agua o de sed si no la bebiésemos, como fuera si los vasallos de Su Magestad que en aquella parte había con las dichas prevenciones no se movieran a respondernos tan bien como respondieron.

Zona tórrida

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17 Y la razón de esta diversidad es porque la tierra baxa, como es de la costa de la mar del Sur, como esté en climas calientes -porque está en la Tórrida Zona- y ella sea baxa, es caliente; pero la de las sierras es tan alta que está en la media región del aire y, así, aunque por razón de los climas había de ser caliente, por razón del altura es frigidísima y de la cantidad de nieve que es dicho.
23 La razón parece que es como los llanos estén en clima caliente por estar en la Tórrida Zona, como está dicho, y sean tierra baxa y el sol en estos meses ande sobre aquella región, tiene tanta fuerça, que todo en los llanos lo seca, sin que quede materia que le sirva para sacar vapores acuosos y ya que algunos saque, los consume luego; y así está siempre en el dicho tiempo el aire de aquella parte de tierra llana limpio.